La manzana entre otras propiedades curativas puede consumirse para curar la diarrea. Gracias a sus fuentes vitamínicas como la vitamina A, B1, B2, B3, B6 y C, proteínas, sales minerales como el potasio, yodo, el cloro, el sodio, el hierro, el calcio y el ácido sílico ayuda a mejorar la digestión, alivia los ojos cansados y actúa sobre el insomnio. Es recomendada par el padecimiento de cálculos hepáticos, la inflamación de la vejiga y las enfermedades de las vías respiratorias como la bronquitis y el asma. Dependiendo de cada afección se debe consumir de distinto modo. Si se trata de una diarrea, se hace un puré de manzana rallada y cruda, el cual puede comerse en cada una de las comidas diarias.

En el caso del asma se hacen compresas de manzana caliente para colocarlas sobre el pecho, la manzana actúa como un broncodilatador o se puede freir y luego que se haya formado una pasta de manzana se une con tiza molida para hacer una cataplasma y colocarla en el vientre por 24 horas manteniéndola caliente. Para las personas que sufren de insomnio pueden comerla cruda y madura antes de acostarse. Si bien también se puede hacer una compota de manzana este modo de preparación no es recomendado en caso de estreñimiento. Si se trata de problemas hepáticos se pueden hacer compresas de agua de manzana frías mezclada con agua y leche, cambiándolas cuando se calientan.

También es útil para calmar los resfríos. Se hace un hueco en la manzana para rellenarlo con miel y luego se cocinan al vapor y se ingiere durante dos semanas todos los días. Para los ojos cansados se pueden hacer compresas de manzanas dulces pero tostadas en ceniza caliente. En el caso de una ronquera se puede cortar una manzana por la mitad para quitarle las semillas y rellenarla con miel, se lleva al horno para cocinarla y luego se come cuando aún está caliente. Para los dolores de reuma se aplican compresas de una mezcla vino de manzana caliente junto a vinagre de manzana en partes iguales sobre la zona para calmar la afección.